Dialogar bajo tortura.

¿Cómo creer a quienes no sólo no castigan la tortura, sino que además tienen la cobardía de no admitir ni asumir su responsabilidad, siendo por ello cómplices y autores políticos?

Nuevas detenciones de jóvenes pero, sobre todo, torturas en medio de incomunicaciones, ésa es la gran capacidad de diálogo que dicen tener aquellos que se han negado a reunirse con el grupo internacional porque supuestamente «son demasiado maduros para decidir el futuro del país por medio del diálogo». El problema es que si ésa es la forma en que van a dialogar, más les valdría que se dejen acompañar y hasta orientar por gente que sabe mucho más que ellos de derechos humanos, porque en todos estos años no se respetan los mínimos derechos de un gran sector de la población. ¿Qué tipo de diálogo es ilegalizar partidos que te estorban en tu ansia por el poder? ¿Qué tipo de diálogo es detener, incomunicar y torturar masiva e impunemente a jóvenes vascos? ¿Qué tipo de diálogo es encarcelar, dispersar y hacer que cumplan condenas descomunales en cárceles infrahumanas con total falta de derechos humanos en todos los sentidos de permanencia y comunicación presidiaria? ¿Qué tipo de diálogo es inventarse leyes, juicios y testigos, comprar gente infiltrada, inventarse leyes absurdas, impedir a toda costa la participación y representación política de quienes intentan hacer uso de su derecho de participar en una supuesta democracia? ¿Qué tipo de diálogo es hacer oídos sordos a este nuevo proceso político donde se le pone en una bandeja de plata la oferta y el compromiso de acción política alejada de la violencia?

¿Cómo quieren los políticos españoles y españolistas que uno crea sus discursos acerca de su madurez política y su capacidad de diálogo? Discursos simples y vacíos de contenido, muy alejados de toda verdad y coherencia política, discursos demagógicos e hipócritas. ¿Cómo vamos a creer que realmente les interesa el bienestar social, que les importan la infancia y la juventud, que les importan los problemas de cada familia y de todas las mujeres? ¿Cómo creer a políticos que permiten la tortura, callan y silencian estos actos tan primitivos e inhumanos? ¿Cómo creer a quienes no sólo no castigan la tortura, sino que además tienen la cobardía de no admitir ni asumir su responsabilidad, siendo por ello cómplices y autores políticos de cualquier tipo de tortura, ya sea física, psicológica, en detenciones y cárceles españolas?

Definitivamente ya nada tienen que envidiar de nuestros políticos corruptos en Colombia, México o muchos lugares de Asia y África. Incluso los superan, porque lo hacen con mayor elegancia y pueden controlar a todos los medios de comunicación españoles para que esos actos no salgan a la luz, y éste es el motivo por el que ahora con total indignación escribo este artículo para que pueda circular a través de todas las redes sociales y se conozca en el mundo entero la capacidad de diálogo y madurez política de los políticos españoles a través de la tortura y del terrorismo político al que nos tienen acostumbrados. Ese gran diálogo que se ha venido dando desde hace años en España y en consecuencia en Euskal Herria. Afortunadamente, los movimientos sociales y populares se enteran y se hacen eco de este tipo de denuncias populares, mientras otros nos intentan vender su capacidad de diálogo político.

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