¡Hay va la ostia, si está vivo!.

Reflexión de Javier Gallego, director del programa Carne Cruda sobre la apertura al público del Pazo de Meirás (propiedad de los herederos de Franco).

Españoles… Franco…no ha muerto. El Generalísimo de los ejércitos y Caudillo de España durante 40 años, Francisco Franco Bahamonde, alias Paco o Paquito, que presuntamente falleció el 20 de noviembre de 1975, sigue vivito y dando por saco casi 40 años después: los mismos años que ha tardado la también presunta justicia española en reabrir a los ciudadanos las puertas del Pazo de Meirás, lo que ocurrió por primera vez la semana pasada.

Como sabréis es el pazo que el pueblo gallego le regaló al dictador en un alarde de genuina generosidad espontánea que es como el pueblo le hace regalos a sus queridos dictadores para agradecerles de corazón que les reprima con ahínco. Que tampoco hacía falta regalárselo porque Paco lo hubiera cogido de cualquier forma, como hizo con todo lo demás.

Tras su presunta muerte, el palacio pasó a manos de sus herederos, que es lo lógico cuando un dictador muere y se pasa a una democracia: eso es la democracia, somos todos iguales, incluso los herederos de un genocida.

No olvidemos tampoco que el heredero político de Franco también recibió en herencia la Jefatura de Estado de manos del presunto interfecto, que es probablemente el cadáver con más poder de decisión de la Historia. Afortunadamente, el heredero político tuvo la gentileza de cederle la soberanía al pueblo español, un favor que aún le estamos pagando religiosamente con cada declaración de la Renta. A él y a toda su familia.

Pero volviendo a la familia del dictador, ésta heredó el pazo a su muerte y se ha aferrado a él con la misma terquedad con la que el pequeñajo se aferró al poder 40 años. Casi otros 40 han hecho falta para que la también presunta justicia española haya decretado que el Pazo siga siendo de los Franco pero que los españoles puedan verlo en régimen de visitas una vez por semana. Como si fuera una cárcel, vaya. Así los españoles no pierden la costumbre franquista de visitar cárceles. Ése ha sido el fallo de la presunta Justicia. Yo lo llamaría “error”. Es más exacto.

Otro error ha sido tragarnos el anuncio de que Franco la había diñado. Parece más creíble que sigue vivo a tenor de los privilegios de su familia ante la presunta justicia que ha decretado que pueda seguir disfrutando en nuestra presunta democracia de los bienes y propiedades que obtuvo bajo un régimen dictatorial y sanguinario.

No me imagino yo a los Hitler de los Hitler de toda la vida, reclamando la Cancillería alemana. Ni a los Mussolini cobrando entrada para ver el Coliseo romano. Lo que sí empiezo a imaginar es un retiro en Marbella de la familia Gadafi, visto lo bien que tratamos aquí a los dictadores y a sus familiares. Aquí sus nietísimas salen en la tele, sus ministros siguen en política y la justicia les protege. Y si un juez tiene la ocurrencia de querer juzgar los crímenes de 40 años de represión franquista, viene el partido de Franco, la Falange, y le pone una denuncia al juez que lo quita de en medio. Y todos tan alegres.

Si quieres escucharlo lo tienes aquí, y si quieres todo el programa pincha también aquí.

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