Contra el copyright.

Para Dan Halbert el camino a Tycho comenzó en la universidad, cuando Lissa Lenz le pidió prestada su computadora. La suya se había estropeado y a menos de que pudiera usar otra reprobaría su proyecto de fin de semestre. No había nadie a quien se atreviera a pedírselo, excepto a Dan.

Esto situó a Dan ante un dilema. Debía ayudarle, pero si le prestaba su computadora ella podría leer sus libros.
Dejando de lado el riesgo de ir a la cárcel durante muchos años por consentir que otra persona los leyera, la simple idea lo sorprendió al principio. Como a todo el mundo, se le había enseñado desde la escuela primaria que compartir libros era algo equivocado y desagradable, algo que sólo haría un pirata…

Richard Stallman

Un vasto movimiento de protesta y transformación social se extiende en la actualidad en gran parte del planeta. Tiene potencialidades constituyentes desmesuradas, pero aún no es completamente consciente de ello. Aunque su origen es antiguo, se ha manifestado sólo en fechas recientes, apareciendo la mayoría de las veces bajo los reflectores mediáticos, aunque en realidad su trabajo cotidiano se desarrolla muy lejos de ellos. Está compuesto por multitudes y por individualidades, por las retículas capilares del territorio. Va montado sobre las últimas innovaciones tecnológicas. Le quedan cortas las definiciones acuñadas por sus adversarios. Pronto será imparable y la represión nada podrá contra él.
Es lo que el poder económico llama “piratería”.
Es el movimiento real que suprime el estado actual de las cosas.

Wu Ming

El crecimiento de los beneficios derivados de la propiedad intelectual constituye uno de las principales componentes de la reorganización del capitalismo mundial de los últimos veinte años. Ya a principios de los años noventa la propiedad intelectual constituía el 30% de las exportaciones de Estados Unidos. Precisamente una de las principales diferencias de la Organización Mundial de Comercio (OMC) respecto al GATT (Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles) fue la inclusión del comercio invisible entre sus áreas de competencia y la aceptación de las normas de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). En este sentido, al menos, es evidente que la industria del copyright guarda una estrecha relación con el gigantesco desarrollo del capitalismo financiero de las últimas décadas.

César Rendueles

Ni hablar: la ley es ciega y muda. No fue sino hasta fines de 2003 cuando las personas ciegas pudieron escuchar legalmente ciertos libros electrónicos (e-books) sin el permiso del dueño del copyright. Por motivos relacionados con una protección excesiva del contenido, no era extraño que los editores inhabilitaran la función de síntesis de voz encargada de la “lectura en voz alta”  en las computadoras que almacenaban e-books. Las compañías de software tenían demasiado miedo de abrir dicha cerradura digital —sin importar lo fácil que fuera, o cuánto involucrara al sentido común  porque suponía una violación a la Ley de Copyright del Milenio Digital (Digital Millenium Copyright Act, DMCA).

Kembrew McLeod

Si te interesa el libro, puedes descargarlo aquí.

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