Odio a los mártires del rock.

Nota: el titular no lleva un “yo” omitido delante.

No voy a enlazarlo, pero ya sabéis todos por ahí que Steve Jobs ha muerto, lo que ha provocado una oleada de simpatía masiva y un sentimiento de pérdida generalizado; por supuesto que también ha provocado el sentimiento contrario. El más señado, posiblemente, sea el de Richard Stallman, que ha dicho que

No me alegro de que se haya muerto, pero sí de que se haya ido

Por supuesto que tal reacción, también, provoca sentimientos encontrados, y por miles, si no millones, en Twitter.
No he tenido la suerte de conocer a Jobs personalmente, pero todo me dice que sería una persona con la que me llevaría estupendamente. Sí he tenido la suerte de conocer al segundo personalmente, y a pesar de cierta coincidencia ética, lo cierto es que no me cae nada bien. Dicho esto, gran parte de los ataques hacia Stallman ponen las aportaciones de una persona frente a la otra, y generalmente sale ganando Jobs.
Bueno, pues no. Ahí me planto. Jobs ha hecho muchas cosas en su vida: desde crear Apple, hasta crear NeXT computer, pasando por Pixar, para luego recrear Apple. Para mi, Pixar es su mayor aportación a la cultura contemporánea; el cine no sería lo mismo sin Pixar.
Pero su aportación a la informática, en general, ha sido tener ciertas ideas que cientos de ingenieros se han esforzado en poner en práctica, los chinos han fabricado y eventualmente millones de personas han comprado. En una compañía, Apple, que persigue agresivamente cualquier imitación de sus ideas, hasta el punto de acabar sin misericordia con el (pequeño) negocio de clónicos que se inició, no permitir vender sus productos fuera de distribuidores autorizados, y, recientemente, demandar a Samsung por atreverse a comercializar una tableta. Ese no es el comportamiento de una empresa, o de un CEO, que inspira. Es el comportamiento de un capitalista predador que quiere monopolizar un mercado y ataca comercial o legalmente a cualquiera que se atreve a penetrar en él. En general, la inspiración que ha buscado Apple, y por tanto su director, es la que hace que la gente se eche la mano al bolsillo para adquirir generación tras generación de sus productos para poner, cada trimestre, un beneficio mayor para sus accionistas.
Por el contrario, el señor Stallman ha creado una cultura, la cultura libre. A partir de su creación de la FSF, la inspiración de las herramientas GNU, la licencia GPL, ha permitido no sólo que muchas personas accedan a la Informática, sino que a su vez creen herramientas que permitan acceder a muchas otras. Sin Jobs, hoy tendríamos una compañía menos vendiendo y posiblemente películas en 3D de baja calidad. Sin Stallman tendríamos una brecha digital bestial, software de mucha menos calidad y, posiblemente, grandes monopolios informáticos que nos tendrían amarrados con licencias predatorias y chantajistas.
Por lo tanto, en la balanza del karma universal, para mi, Stallman pesa mucho más que Jobs. Aunque a veces sus habilidades sociales dejen mucho que desear.

Fuente: Atalaya.

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